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Posts Tagged ‘Tradiciones’

Continuamos con las tradiciones sobre el carnaval. Otra práctica muy corriente y llamativa era la de que en las casas se colocara un muñeco que recibía el nombre de “Pelele”, y que la Academia ha descrito como “figura humana de paja o trapos que se suele poner en los balcones o que mantea el pueblo bajo en las Carnestolendas”. Se solía pasear por las calles, bailar con él, mantearle…

Un texto del pintor y escritor Gutiérrez-Solana al hablar del final de Carnaval en una barriada madrileña nos puede ayudar a imaginárnosle: “¡Ahí te quedas sobre tu tumba! Los canallas bailan, beben y se emborrachan, mantean a un pelele tan infeliz como tú, que han tenido la víspera toda la noche colgado y balanceándose en medio de la calle y riéndose toda la gente de él, vestido con un largo levitón y sombrero de copa encontrado en la calle. En la cabeza, de trapo blanco, tiene pintarrajeada la cara, la cabeza cubierta por un pañuelo negro atado. Monigote que te ponen elevado con los brazos en cruz y con una escoba al hombro encima de un montón de heno entre los sembrados para asustar a los pájaros”.

En nuestro pueblo, la tradición del Pelele estaba muy arraigada. Expresión de ello es la canción que aún se recuerda:

Como es Carnaval,

como es carnaval,

coge niño al Pelele,

cógele que se va.

No se va, no

que en la manta está;

amante marinero

vendrá y lo cogerá.

El pobre Pelele

no come a la mesa

porque se le pone

la barriga tiesa

(otros: pilila).

Su madre le quiere,

su padre también.

Todos le queremos

y arriba con él.

El pobre Pelele

ya está empelelado,

porque lo que tiene,

lo tiene arrugado.

Su madre le quiere,

su padre también.

Todos le queremos

y arriba con él.

Otro aspecto igualmente destacable es la existencia en la fiesta carnavalesca de Quintana del Pidio de los Zarramocos. Con este nombre se designaba a todos aquellos que se disfrazaban para no ser conocidos e iban por las calles asustando a los niños y pidiendo por las casas.

Cuadernos del Salegar

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La semana pasada celebramos el “día de san Sebastián” en Quintana del Pidio. Sin ser día festivo oficial, sin embargo, se mantiene viva la tradición de las fiestas de invierno tan denostadas y olvidadas por una sociedad y una época que ha concentrado las festividades locales en el periodo estival. Hace ya quince años que la revista Cuadernos del Salegar, comenzó su andadura con un primer número dedicado al estudio de esta tradición. En este número inicial se lee:

“La noche del 19 de enero -víspera de San Sebastián- en Quintana del Pidio, la mayoría de mesas comparten una cena especial. Repitiendo un rito que se pierde en los años de la historia, heredado y comunicado de padres a hijos, al atardecer se va a la casa del mayordomo de la Cofradía de San Sebastián a recoger la “colación”. En el primer número de Cuadernos del Salegar, en enero de 1995, nos acercarnos a esta realidad desde su origen escrito procurando insertarla en la conciencia actual, sabedores de que “quien olvida sus raíces, imposibilita su futuro”.

Talla de San Sebastián (Iglesia de Quintana del Pidio)

Unos alimentos tan comunes -como son el pan, el vino y las aceitunas (antiguamente fruta, pan y queso)- se pueden convertir casi es un “manjar de dioses” por una noche. Su sabor tiene algo especial: “son del Santo”, “son de la cofradía”. Apenas se conserva este rito. Ya se perdieron en el baúl del  olvido las encomiendas, obligaciones y momentos lúdicos que la villa de Quintana del Pidio (al igual que otros múltiples pueblos) fue configurando en una difícil -pero real- mezcolanza entre lo privado y lo público, lo social y lo religioso, el trabajo y la fiesta.”

Accede al texto completo: La cofradía de san Sebastián

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