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Posts Tagged ‘pelele’

En agradecimiento a Carmen y a su aportación al tema carnavalesco en las riberas del Gromejón, a su paso por Gumiel de Izán (ver el comentario que hace en la entrada anterior sobre el carnaval),  publico unas fotografías que me envía sobre los “peleles”. Fueron tomadas durante el carnaval del año pasado en Gumiel de Izán.

Sobre los peleles, Carmen, me aporta los siguientes datos:

“… al principio se canta en Gumiel una estrofita que tiene su doble sentido:

El pelele está malo,
¿qué le daremos?
agua de caracoles,
que crían cuernos.

Tengo recogido este otro refrán/copla: Caracoles y cuernos son mi comida, una caracolada me dio la vida, que no es muy conocido pero ahí está”.


Gracias, Carmen.

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Continuamos con las tradiciones sobre el carnaval. Otra práctica muy corriente y llamativa era la de que en las casas se colocara un muñeco que recibía el nombre de “Pelele”, y que la Academia ha descrito como “figura humana de paja o trapos que se suele poner en los balcones o que mantea el pueblo bajo en las Carnestolendas”. Se solía pasear por las calles, bailar con él, mantearle…

Un texto del pintor y escritor Gutiérrez-Solana al hablar del final de Carnaval en una barriada madrileña nos puede ayudar a imaginárnosle: “¡Ahí te quedas sobre tu tumba! Los canallas bailan, beben y se emborrachan, mantean a un pelele tan infeliz como tú, que han tenido la víspera toda la noche colgado y balanceándose en medio de la calle y riéndose toda la gente de él, vestido con un largo levitón y sombrero de copa encontrado en la calle. En la cabeza, de trapo blanco, tiene pintarrajeada la cara, la cabeza cubierta por un pañuelo negro atado. Monigote que te ponen elevado con los brazos en cruz y con una escoba al hombro encima de un montón de heno entre los sembrados para asustar a los pájaros”.

En nuestro pueblo, la tradición del Pelele estaba muy arraigada. Expresión de ello es la canción que aún se recuerda:

Como es Carnaval,

como es carnaval,

coge niño al Pelele,

cógele que se va.

No se va, no

que en la manta está;

amante marinero

vendrá y lo cogerá.

El pobre Pelele

no come a la mesa

porque se le pone

la barriga tiesa

(otros: pilila).

Su madre le quiere,

su padre también.

Todos le queremos

y arriba con él.

El pobre Pelele

ya está empelelado,

porque lo que tiene,

lo tiene arrugado.

Su madre le quiere,

su padre también.

Todos le queremos

y arriba con él.

Otro aspecto igualmente destacable es la existencia en la fiesta carnavalesca de Quintana del Pidio de los Zarramocos. Con este nombre se designaba a todos aquellos que se disfrazaban para no ser conocidos e iban por las calles asustando a los niños y pidiendo por las casas.

Cuadernos del Salegar

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