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Posts Tagged ‘Huerto’

Las habas son el primer producto hortícola que llega a los huertos de las riberas del Gromejón. Yo  las siembro todos los años y  esta temporada estoy recogiendo los primeros frutos desde mediados de mes.

En Quintana siempre se han cultivado las habas asociadas a la vida agrícola y campesina como alimento para el ganado (paja y grano) y para el consumo familiar (en verde y en seco). En décadas pasadas, las habas, no eran un producto demasiado apreciado por las familias y menos por los niños. Se trataba de una hortaliza humilde vinculada a la escasez de alimentos y a la precariedad de la economía campesina.

A mí, personalmente, me “inició” en su cultivo Argimiro Hernando, “el Argi”, como le conocíamos en el pueblo. Me indicó las fechas adecuadas para su siembra: “después de las fiestas del pueblo”, es decir,  a partir del once de septiembre; y lo que es más importante, me suministró una semilla adaptada perfectamente a esta tierra y resistente a la plagas del pulgón, y que, según Argi, es la que siempre se había sembrado en su casa de generación en generación, posiblemente desde la edad media.

La asociación establecida en el título de este entrada, entre las habas y la felicidad de la tierra, me ha surgido a raíz de la lectura de un libro de Manu Leguineche que desconocía: La felicidad de la tierra; una especie de diario de campo y de particular visión de la naturaleza y del entorno  (personas y paisajes) que rodeó a Manu durante determinadas temporadas entre 1985 y 1999. Descubrí el libro hace unas semanas y me parece delicioso, más aún cuando el paisaje que describe Manu (Cañizar y los pueblos cercanos) lo descubrí yo también de la mano de dos buenos amigos.

La tierra de la felicidad de Manu Leguineche: Cañizar y Rebollosa. Al fondo La Muela y El Colmillo

Imagen procedente del blog “Mi gato Calcetines”

Y, a propósito de las habas:

Si un día entrase Virgilio en el café Gijón, vendría acompañado de Manuel Vicent (…) Todos sabemos que los autores que frecuenta Manuel Vicent son gente como Ovidio, Horacio, Safo, Séneca, Hesíodo, Homero y Tales de Mileto (…) Por decirlo todo, digamos que ni Virgilio ni Vicent entraron en el café hablando del Dante sino de lo buenas que estaban las habas salteadas que se acababan de comer. (Máximo. Prólogo a la obra de M. Vicent: Las horas paganas).

Pasiño a paso a traballada xente
dos campos ás chousiñas se volvía,
mentras no lar o pote sarpullente
cas ricas berzas a cachón fervía.
As fabas i as balocas xuntamente
co touciño sabroso nel se vía
en compaña amigabre e farturenta
que alegra, que convida e que sustenta.
(Rosalía de Castro, Cantares gallegos)

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