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Era en Numancia, al tiempo que declina
la tarde del agosto augusto y lento,
Numancia del silencio y de la ruina,
alma de libertad, trono del viento.

La luz se hacía por momentos mina
de transparencia y desvanecimiento,
diafanidad de ausencia vespertina,
esperanza, esperanza del portento.

Súbito ¿dónde? un pájaro sin lira,
sin rama, sin atril, canta, delira,
flota en la cima de su fiebre aguda.

Vivo latir de Dios nos goteaba,
risa y charla de Dios, libre y desnuda.
Y el pájaro, sabiéndolo, cantaba…

(Gerardo Diego: Revelación)

Era en Numancia, al tiempo que declina/ la tarde del agosto augusto y lento,

Fotografía

Ha muerto Chavela Vargas, y quiero dedicarle(me) esta entrada del blog, más aún cuando han transcurrido nueve meses desde el último post que publiqué en este blog. Quizás sea porque hoy es sofocante el calor, 37 grados en el jardín a la sombra de un salce,  el sol abrasivo de este agosto, “quizás por el abandono y la desolación del que Chavela Vargas hizo una catedral en la que cabíamos todos y de la que se salía reconciliado con los propios errores, y dispuesto a seguir cometiéndolos, a intentarlo de nuevo”,  quizás la desilusión, la pérdida o la derrota, quizás la vida o la muerte, que siempre mandan. Pero Chavela también supo de amor y con ella yo también quiero….

…..la estrella de eterno fulgor,
quiero la copa más fina de cristal,
para brindar la noche de mi amor.
Quiero la alegría de un barco volviendo
mil campanas de gloria tañendo
para brindar la noche de mi amor.

(La noche de mi amor)

*

*

Pienso que sí me eternizaré. Pasará el tiempo y hablarán de mí una tarde en Buenos Aires. Cuando un día empiece a llover, les saldrá una lágrima, será una chavelacita muy chiquita(Chavela Vargas, en 2004, en ocasión de despedirse del público argentino).

*

*

SOBRE CHAVELA VARGAS:

Tiempo de setas…

No es el mejor año pero…

Setas de cardo (páramos de Gumiel de Izán)

OTOÑO…

y bendecir las viñas que corren por las bardas

y bendecir las viñas que corren por las bardas

Oda al otoño

J. KEATS

Estación de las nieblas y fecundas sazones,
colaboradora íntima de un sol que ya madura,
conspirando con él cómo llenar de fruto
y bendecir las viñas que corren por las bardas,
encorvar con manzanas los árboles del huerto
y colmar todo fruto de madurez profunda;
la calabaza hinchas y engordas avellanas
con un dulce interior; haces brotar tardías
y numerosas flores hasta que las abejas

los días calurosos creen interminables
pues rebosa el estío de sus celdas viscosas.

¿Quién no te ha visto en medio de tus bienes?
Quienquiera que te busque ha de encontrarte
sentada con descuido en un granero
aventado el cabello dulcemente,
o en surco no segado sumida en hondo sueño
aspirando amapolas, mientras tu hoz respeta
la próxima gavilla de entrelazadas flores;
o te mantienes firme como una espigadora
cargada la cabeza al cruzar un arroyo,
o al lado de un lagar con paciente mirada
ves rezumar la última sidra hora tras hora.

¿En dónde con sus cantos está la primavera?
No pienses más en ellos sino en tu propia música.
Cuando el día entre nubes desmaya floreciendo
y tiñe los rastrojos de un matiz rosado,
cual lastimero coro los mosquitos se quejan
en los sauces del río, alzados, descendiendo
conforme el leve viento se reaviva o muere;
y los corderos balan allá por las colinas,
los grillos en el seto cantan, y el petirrojo
con dulce voz de tiple silba en alguna huerta
y trinan por los cielos bandos de golondrinas.

    (Versión de Màrie Montand)

AL OTOÑO de J. KEATS

MÁS FOTOS SOBRE EL OTOÑO

(Quintana del Pidio, sábado, 29, de octubre)

 FOTOS DE JACOBO SANJURJO B.


Ahora que finalizan las vendimias quiero insertar un post de un blog amigo (Las letras y las cosas)

No quisiera que se entendiera esta entrada como una alabanza del alcoholismo; pero no puede negarse que a lo largo de la historia el tema del vino ha sido una referencia recurrente que con diversos tonos ha cantado las virtudes del néctar de los dioses. En estos tiempos de lo políticamente correcto parece fuera de lugar recordar que el vino ha sido visto como un refugio, sin duda peligroso, donde el ser humano busca protección ante las agresiones de la fortuna.

Ya en el Libro de los Salmos chocamos con una de las primeras referencias. El vino es don divino que hace sonreír:

Haces brotar la hierba para el ganado
y las plantas que el hombre cultiva,
para sacar de la tierra el pan
y el vino que alegra el corazón del hombre,
para que él haga brillar su rostro con el aceite
y el pan reconforte su corazón.

El viejo y siempre interesante Anacreonte es mucho más explícito en lo referente a su relación con la bebida:

Habiendo vino no hay penas:
siempre que a mis anchas bebo.
Imagínome que soy
más rico y feliz que Craso.
Corono entonces mis sienes
de verde hiedra, y me creo
orgulloso de mí mismo,
el señor de un vasto imperio.
En tanto que se arman otros
para la guerra, yo bebo,
que es preferible, a mi ver,
caer borracho que muerto.

(Traducción de Vicente Colorado)

Frente a la amenaza del otro y de la codicia, un vaso de buen vino. Así el ser humano puede olvidar su triste condición, como nos dice el estudiante medieval que compuso el poema que figura en el Carmina Burana:

La actitud de Anacreonte y de los goliardos es similar a la que muestra Luis de Góngora algunos siglos después:

Ande yo caliente,
y ríase la gente.

Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías,
mientras gobiernan mis días
mantequillas y pan tierno,
y las mañana de invierno
naranjada y aguardiente,

y ríase la gente.

Todos estos poemas están teñidos de ironía y sentido del humor; nos hablan del derecho del individuo a ser feliz y del derecho a renunciar a aquello que otros consideran positivo por sí mismo. El vino es símbolo en estos textos de la aspiración del individuo a encontrar la auténtica felicidad.

 

A finales del pasado siglo XX, sin embargo, podemos encontrar ejemplos de un punto de vista bien diferente. El norteamericano Charle Bukowski también aprovecha el motivo de la bebida para expresar su visión del mundo. En él, no obstante, no hay ya visión humorística, sino una sombra de amargura que le lleva a afirmar que el alcohol es la única salida. No nos encontramos ante el sonriente bebedor feliz, sino ante el alcohólico amargado. El vino no es una opción, sino la única opción. Los tiempos cambian, qué duda cabe.

No hay nada que
discutir
no hay nada que
recordar
no hay nada que
olvidar
es triste
y
no es
triste
parece que la
cosa más
sensata
que una persona puede
hacer
es
estar sentada
con una copa en la
mano.

(Traducción de Rafael Díaz Borbón)

El bebedor clásico cae bien, es simpático y divertido. A veces, hasta se convierte en el alma de la fiesta y nadie percibe el oscuro río de amargura que le lleva a empuñar la copa una y otra vez, como si de un arma de asalto se tratase. El alcohólico contemporáneo es triste y molesto, silencioso, solitario. Contemplarlo nos hace sentir culpables, porque en su fracaso, quizás, veamos reflejado el desconcierto de un mundo que entre todos hemos construido. (by Glez.-Serna)

Recuerdo las tierras de Oñate como tú recordarás las riberas del Gromejón a su paso por Quintana del Pidio y el convento franciscano de La Aguilera, tu casa. A lo largo de los años las aguas de la vida o las del Gromejón, que un día nos unieron, no son o fueron sino las mismas aguas que las del valle de la vida. Una vida que ahora se te ha negado. Los pinares de Oñate por los que tú nos llevaste de paseo una tarde de agosto se entremezclan en mi memoria con las encinas en esta otra tarde de agosto en la que nos llega la noticia de tu muerte.

Quizás, aquí, a orillas del Gromejón encontró tu vida la armonía, la armonía de “sus vientos”, la música en la noche, la armonía de las noches estrelladas en La Aguilera. El siglo XX agonizaba, pero nosotros, jóvenes, creímos en la vida y… en las personas. Y esta tarde de septiembre, aquí, en la iglesia de Quintana recordándote, regresándote, la vida no acompaña o no perdona o quizás olvida.

Ramón Irízar

Agur egin diguzu
zaude Jaunarekin,
iritsi da saria
heriotzarekin;
hemen gelditzen gera
oroitzapenekin,
atsekabean ere
irifarrarekin,
eta neurri gabeko
maitasunarekin.

Ilobak: Aratzazu eta Unai, Miren eta Xabi, Gaizka, Gorka, Xabi, Ander;
Iloba txikiak: Naiara, Aitor, Irati, Josu.

¿CONOCÉIS EL LUGAR?

¿Conocéis el lugar donde van a morir
las arias de Händell?
Creo que es aquí, en este espacio
donde se inventa la infinitud de los amarillos;
un espacio en el centro del centro de Castilla
en el que nuestros cuerpos podrían sanar para siempre
si tus ojos y mis ojos
mirasen estos páramos
con piedad absoluta
y en donde hasta el espíritu suele arrodillarse
para hacernos su ofrenda
en rosales de sangre.
En este espacio hay un fuego blanco
en el que viene a expirar esa música
que nos llega de lejos, ¡de tan lejos!

¿Conocéis el lugar donde van a morir
las arias de Händell?
Está aquí, en una tierra con más cielo que tierra,
donde los ruiseñores serenan la alameda
y la alameda serena a los ruiseñores,
y con la emanación
húmeda del tomillo más nocturno,
acude un enjambre de estrellas
a venerar la última espina de Cristo.
Es el lugar donde la luz
llora luz,
y la catedral de los cardos
alza su grito de silencio,
y están solas, muy solas, las vírgenes anunciadas,
y el pueblo amurallado y muerto
asciende vivo sobre un horizonte de lágrimas,
no sé si como un salmo
o como una corona de piedras inciertas.

¿Conocéis el lugar donde van a morir
las arias de Händell?
Está aquí, en el centro del centro de Castilla,
donde por los linderos morados
se tensa, como un arco, la luz;
es un espacio en que la nada es todo
y el todo es la nada,
y en el que junio joven viene por los montes
vertiendo de su copa oro líquido.
Es un lugar en el que el espacio y el tiempo
sólo son una hoguera
que arde y que mantiene su combustión
gracias a nuestras vidas (quiero decir:
gracias a nuestras muertes).

La música que más amáis
aquí tiene su tumba.
Es la música que, a través de la respiración de las espigas,
viene a morir en la luz que respiran nuestros pechos.

(Antonio Colinas: ¿Comocéis el lugar?)

Ya antes de que Jasón encargara a Argos la construcción de la nave en la que los argonautas se echaran a la mar todos los marineros que han surcado los mares han viajado recordando a  “Medea”. Ulises parte de su patria con el recuerdo de Penélope. Jasón y Odiseo anhelan regresar a la casa donde les espera la mujer amada. Siempre la idea del regreso. El viaje es la libertad, pero durante el viaje brota la nostalgia, o la melancolía, del regreso en todo viajero.

Caminando por las playas de Furadouro las olas arrojan a tus pies conchas decoradas, conchas talladas, conchas con mensajes difíciles de descifrar.

Los navegantes y marineros portugueses que hace más de quinientos años se embarcaron hacia rutas desconocidas, ante la incertidumbre del destino y, aún más, del regreso, pasaban las horas dentro de las jábegas o jabeques grabando mensajes en pequeñas conchas que después arrojaban al mar para que las devolviera a sus playas. Se lo habían prometido a quien los esperaba cada tarde marcando las huellas de sus pies en las arenas húmedas de la playa. Los marineros sabían que más allá del Cabo Bojador, no muy al sur de Marruecos, se extendía el Mar Tenebroso donde enormes peligros esperaban a quien se atreviese a superarlo. Aún hoy, paseando por las playas de Furadouro, la mar continúa enviando estos mensajes. Cada una de las conchas que el mar arroja a las arenas de la playa es un mensaje secreto. Cada una de las jóvenes, que cada tarde recorría las arenas de las playas hace cinco siglos, sabía escoger, cuando rompen las olas, entre todas las conchas mensajeras aquella que era la suya. Unas son conchas grabadas, otras devuelven mensajes ocultos. Son conchas que las olas depositan a tus pies, aún hoy, después de quinientos años.

pasaban las horas dentro de las jábegas o jabeques grabando mensajes...

pasaban las horas dentro de las jábegas o jabeques grabando mensajes...

Estos aventureros se enfrentaban a vientos casi siempre contrarios, se adentraban en un mar que según las leyendas era imposible la vida, pero desde la jábega con ambas manos en el remo y ambos ojos en la tierra, soñaban con la tarde del regreso a Foradouro, mientras el viento cálido de las noches de julio susurraba al oído de cada marinero:

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina,
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.

“Duas Lágrimas De Orvalho”

Duas lágrimas de orvalho
Caíram nas minhas mãos
Quando eu te afaguei o rosto
Pobre de mim, pouco valho
Pra te acudir na desgraça,
Pra te valer no desgosto
Por que choras, não me dizes
Não é presciso dizê-lo
Não dizes, eu advinho
Os amantes infelizes
Deveriam ter coragem
Para mudar de caminho
Por amor damos alma,
Damos corpo, damos tudo
Até cansarmos na jornada
Mas quando a vida se acaba
O que era amor, é saudade
E a vida já não é nada
Se estás a tempo, recua
Amordaça o coração
Mata o passado e sorri
Mas se não estás, continua
Disse isto minha mãe
Ao ver-me chorar por ti  (Mariza)