Javier Vitores acude puntualmente con su colaboración para este blog. En esta ocasión nos trasmite sus certeras apreciaciones fruto de la observación minuciosa y paciente de la naturaleza en el inicio de esta primavera.
Ya estamos en primavera. Para ver pájaros es una de las mejores épocas ya que todavía los árboles no tienen hojas y son más visibles, suelen estar en celo y se muestran en todo su esplendor, tanto de colorido como en sus cantos.
Esta es la estación que más especies diferentes de aves podemos ver ya que aún están parte de las aves que han venido a pasar el invierno (generalmente procedentes del norte de Europa) y las aves que vienen a criar o simplemente atraviesan estas tierras para descansar y alimentarse en su volar hacia el norte. Estas aves suelen venir de África.
Aparte de la cigüeña blanca (Ciconia ciconia) que tan solo desaparece de estas tierras entre agosto y octubre, una de las primeras aves que nos llegan anticipando la primavera son las golondrinas (Hirundo rustica) que suelen venir las primeras a principios de marzo. A mediados de mes las vemos más a menudo por todos los lados.
Posteriormente a las golondrinas, y muy parecidas a éstas, vendrá el avión común (Delichon urbica) que hará o arreglara sus nidos de barro colgados de los aleros de los tejados.
Menos urbano es el avión zapador (Riparia riparia) que excava sus nidos en los taludes arenosos formando colonias bastante numerosas.
Habrá que esperar a primeros de mayo para que venga otro gran conocido, el vencejo común (Apus apus). Curiosa ave, su nombre científico significa que no tiene pies. Quizás el nombre quiera indicar su poca querencia por posarse, ya que duermen, copulan y se alimentan en el aire…, al menos eso dicen los libros…, duermen en el aire haciendo una gran elipse, ¡a mí me cuesta imaginarlo! El vencejo común está sólo entre primeros de mayo y mediados de agosto. En este tiempo le da tiempo a criar, generalmente bajo las tejas o grietas de los edificios.
Otras aves que ya o pronto estarán aquí son el cuco (Cuculus canorus), que pronto se dejará oír en el Gromejón y la curruca capirotada (Sylvia atricapilla) ave, como indica el nombre, con la cabeza parcialmente negra el macho y marrón la hembra. Tiene un canto potente y muy bonito. Las aves no pierden el tiempo. En breve entrarán en celo, pondrán huevos y empezarán a criar aprovechando la gran cantidad de alimento que tienen al eclosionar las larvas de insectos y tener comida en abundancia.
Como las diferentes especies no vienen todas a la vez, tendremos una gran cantidad de trinos que oír esta larga primavera. Si nos acompañamos de unos pequeños prismáticos y una guía de campo básica encontraremos todo un universo de más de 200 especies diferentes de aves que ver a lo largo del año por estos parajes de la Ribera del Duero. (Javier Vitores)





